14

A las dos semanas volví a hacerle una escena de celos, pero esta vez por chat. Me desinvitó del cumpleaños de su mejor amigo. Se la hice un viernes y no me habló por cuatro días. Esa vez lloré sobre el pecho de Lucas, dormí con Ceci y Agos en lo de Consu. El domingo ya me sentía mejor, pero el lunes lo llamé, y me enteré de que me había puesto en una especie de penitencia. Me dijo eso, me dijo que me faltaban penitencias. Sentía que en vez de su mamá el diablo era yo, o que su mamá me había poseído, sentía que los celos se apoderaban de mí y no podía pensar en otra cosa que en el bebé diabólico que llevo adentro.

El jueves nos vimos, fuimos a ver una obra de teatro al San Martín, yo antes me había ido a comprar un pantalón de colores al Abasto. Y después del San Martín nos fuimos a comer a Wendys, mientras caminábamos no hablé; mientras comíamos, tampoco. Él me preguntó qué pasaba. Volví a tener muy pocos años de edad y agaché la cabeza y reconocí para adentro que estaba en penitencia. La hamburguesa nos intoxicó y el viernes me desperté en su casa y fui a trabajar sintiéndome muy mal; el sábado apenas me desperté me desmayé: dormí todo el día en la cama de mis papás, no comí nada, y me enteré que él también estaba intoxicado. Me dijo: “Vení a mi casa”, y fui en un taxi que me pagó él porque yo no tenía más plata. Soy muy diferente a vos, pero ¿qué vas a hacer tan sola hoy? Aceptame como soy, soy muy diferente a vos, pero ¿qué vas a hacer tan sola hoy?. Y ese día estábamos re flacos los dos porque no podíamos comer nada y teníamos la panza chata. Me agradeció varias veces por haber ido sintiéndome mal y me besó en los ojos. Decidimos ir al cine. Antes de salir lo llamó la mamá. Se fue a hablar a la cocina y escuché algo de la charla: “Me siento mal pero vino Jack a cuidarme. Sí, sí, vamos a salir un rato igual”. Y fuimos caminando abrazados como en la primaria, con los brazos sobre los hombros del otro. Nos sentamos en el patio de comidas y como no podíamos comer nada nos compramos con un 2x1 dos cuartos de helado de limón. Mientras lo tomábamos, me preguntó qué les decía a mis papás cuando no dormía en mi casa, le dije que les decía que salía, y me preguntó por qué no sabían sobre él, y le dije que mi mamá me pidió que le contara cuando realmente fuera una relación en serio, porque sino se encariñaba mucho, aunque tampoco sabía muy bien qué significaba eso; pero, que si él quería, yo lo contaba. Me acuerdo un sentimiento muy vívido: irme de la casa de Diego y sentirme mal. También no necesitar compartir mi amor hacia él con nadie más que con él.

14>